Visión de Nueva York

Una vez estuve en Nueva York. Por qué una pequeñita persona como yo acabó en una gigantesca ciudad como Nueva York es una historia curiosa que tal vez cuente en otra ocasión.

En aquella ciudad a la que había llegado en extrañas circunstancias, me sentía en mitad de un escenario de película, y mi vida misma en ese momento parecía un guión cinematográfico. Cuando lo recuerdo, me parece que nunca estuve allí, y sin embargo hay un billete de avión y varias fotos que lo certifican.

Hoy he vuelto a ver Nueva York. Carmen Martín Gaite, a quien siempre tengo presente, me ha ofrecido su visión de esta ciudad. Justo antes de mi irreal viaje, leí Nubosidad variable; ahora, frente al mar me parecía estar cerrando un círculo con esta autora, leyendo y palpando su libro de collages Visión de Nueva York.

El libro estaba esperándome en una librería que efectivamente tiene algo de mágica. Por segunda vez he encontrado en ella de forma casual un libro que no esperaba, y que finalmente me acompaña en mi camino al mar. No paso a menudo por allí –tampoco estoy mucho tiempo quieta aquí- pero comienza a ser un ritual una charla con el librero y un libro que aparece de forma misteriosa detrás de mí, sin haberlo percibido antes.

Una vez escribí a Carmen Martín Gaite. Recibí dos cartas suyas y un libro, e incluso una llamada de teléfono que se perdió por un malentendido. Este atardecer, frente al mar, lo he pasado acompañada por mis recuerdos de una ciudad-gigante, por las palabras de Calila, por su misma letra grande y clara con la que me escribió entonces que algunas preguntas no tenían respuesta. Conocí Nueva York. No conocí a Carmen Martín Gaite. Pero la ciudad es un punto irreal de mi pasado, y la escritora es un ancla firme de mi presente.