Desde el sofá (inconcluso)

La taza de té siempre en una esquina. Una libreta hace de posavasos. La libreta me la regaló una poeta que coleccionaba tiempo en forma de relojes. La taza de té no tiene historia, la compré de oferta en un supermercado. El té me lo envió alguien de muy al sur desde un lugar muy al norte. Hay más libretas por encima de la mesa. Una viene de Japón y lleva mi nombre en unos extraños caracteres. Todavía no la he estrenado.

Junto a las libretas, un cd con música de la habitación de mi hermano mayor. Me lo grabó cuando vino unos días de visita. Nos llevó en coche a Cadaqués. La felicidad es algo así como ir en el coche con mi hermano escuchando su música. También cuando me lleva a lugares tan cotidianos como su universidad y me cuenta cosas raras sobre sus asignaturas raras. La Habitación Roja o Arcade Fire de fondo y una conversación sobre eclesiología o sobre apuntes de sagradas escrituras que le llegan por internet.

Al alcance de mi mano derecha, un libro de Paul Auster, The Brooklyn Follies. Lo comencé a leer en un VIPS, mientras esperaba el autobús nocturno. El día siguiente lo pedí en la biblioteca. Me lo traerían de Barcelona, pero solo en inglés, porque la lista de espera en castellano era de más de dos meses. Así solo tardaron una semana en traérmelo. El traslado costó 1,20 euros.

Al alcance de mi mano izquierda, un libro de poemas de Carmen Martín Gaite lleno de dedicatorias que me daban la mano durante la lectura. Debajo de este libro, La cebra Camila, buscando las rayas de su vestido. Entre estos libros y el ordenador, el mando a distancia de la tele.

El salón siempre desordenado, lleno de cosas que soy yo. Acumular primeras ediciones de libros firmados y cuadros y fotografías de amigos artistas junto a martillos, destornilladores y aparatos que no funcionan, forma parte de mi personalidad, dice una amiga. Últimamente me pregunto si soy tan desastre como parezco.

Hoy esta columna se parece a mi salón: un inconcluso cajón de sastre. Termino de escribir y comienza a sonar música de piano, de lejos, de alguna parte.